Cada diseñador tunecino tiene una versión de Sidi Bou Saïd en la mente. Es fácil volverlo cliché. Es más difícil volverlo sistema.

Leído como sistema, el pueblo es riguroso. Blanco como campo. Azul como interacción. Densidad en la colina, luego mar abierto.

Los productos digitales pueden aprender eso. Demasiadas pantallas se explican. Sidi Bou Saïd no explica. Encadena.

Leído como sistema, el pueblo es riguroso.

El pueblo no es un moodboard. Es la prueba de que un país puede inventar una ley visual y sostenerla durante siglos.

Amine Karray