El miedo es que las máquinas hagan arte. El miedo más preciso es que hagan tanto que el gusto quede como único oficio.

En estudios tunecinos la primera imagen llega en segundos. El trabajo empieza después: en el rechazo, en decidir que ese azul es tunecino.

La creatividad siempre fue una secuencia de elecciones. La IA multiplica las opciones y por tanto la necesidad de un punto de vista.

En estudios tunecinos la primera imagen llega en segundos.

Los artistas de esta década no serán los prompts más rápidos. Sabrán aún cerrar el modelo e ir a la ventana.

Leila Ben Youssef