El diseño mediterráneo se copió hasta volverse un filtro. El original no era un filtro. Era una respuesta al calor, al polvo y a la sombra.
En Túnez esa respuesta sigue viva. Un arco no es nostalgia. Es un modo de sostener la luz.
El futuro de este lenguaje no es más ornamento. Menos objetos, mejor hechos, colocados con la paciencia de un patio.
En Túnez esa respuesta sigue viva.
Las marcas de muebles aprenden a exportar esa calma. La cultura viaja como proporción, no como souvenir.
Si 2060 tiene un estilo mediterráneo, se parecerá más a una habitación bien cortada que a una postal.
Amine Karray